Más de un año de «domingos sin pantallas» en una familia de cinco
Resultado: ¿Indignación total o regreso a la cordura?
A principios de enero de 2025, reinaba un silencio sepulcral en mi casa. Era algo muy extraño porque, en una familia con tres hijos, no debería haber tanta calma cuando estamos todos. Me alejé del ordenador del trabajo, todavía con los auriculares puestos, y fui a ver qué hacían mis retoños. Tres rostros iluminados por la luz azul, sin siquiera levantar la vista de las pantallas para reconocer mi presencia. Esto no está bien, pensé. Hay que hacer algo.
Cómo empezó todo
Le dije a mi marido que, a raíz del COVID, nuestra vida había pasado de ser «vivir la vida con ratos ocasionales de evasión frente a la pantalla» a «un tiempo de pantalla interrumpido por funciones vitales necesarias» y que teníamos que tomar cartas en el asunto. Se quitó sus propios auriculares y dijo: «¿Qué?» (medio en broma).
Tras debatirlo un poco, decidimos instaurar los Domingos sin Pantallas: un día a la semana en el que el uso pasivo de pantallas queda prohibido (YouTube, videojuegos).
—Pero también para los adultos —dijo mi hija de ocho años—. Si no, sería indignante —añadió para recalcar la gravedad de su exigencia. Nos costó la vida mantener el tipo y no reírnos ante aquello.
Naturalmente, establecimos unas reglas básicas:
No significa que esté prohibido usar pantallas en absoluto, como en aquella apuesta de Modern Family.
Se puede escuchar Spotify, usar Pinterest para buscar ideas de dibujo o patrones de ganchillo, mirar WhatsApp por si alguien ha escrito, hacer una videollamada con un amigo, usar el GPS en el coche, consultar horarios de autobús o de apertura, etc.
Nada de hacer «scroll» infinito ni quedarse embobado frente a la pantalla o jugando, y nada de redes sociales para los adultos (lo que en el caso de mi marido significa Reddit; yo renuncié a las redes hace años).
Cómo va la cosa
Os diré una cosa: me temía que mi hijo en edad preescolar y mis dos preadolescentes protestarían, pero se lo tomaron como un experimento divertido.
El primer Domingo sin Pantallas jugamos a juegos de mesa, hablamos mucho más, ordenamos un poco la casa, bailamos canciones divertidas... Somos una familia de ratones de biblioteca adictos a Lego, así que entretenerse uno solo es muy fácil si te cansas de las actividades en grupo.
Me quedé de piedra cuando, a los dos meses, el más pequeño sugirió que añadiéramos los Miércoles sin Pantallas a los domingos. Intentamos implementarlo, pero esa enmienda no cuajó. Sin embargo, los domingos los hemos mantenido.
Impacto
Los Domingos sin Pantallas nos impulsan a mi marido y a mí a hacer mucho más en casa: tareas domésticas, planificación, mantenimiento e ideas para que el hogar sea más acogedor o práctico para los cinco.
Hablamos más, nos sentamos más tiempo juntos, leemos más, jugamos al solitario FreeCell manual (muy satisfactorio con una baraja de cartas tangible y real), tomamos café en silencio... Suelo poner los ojos en blanco cuando alguien se pone a predicar sobre el «mindfulness», pero estoy bastante segura de que los domingos acabamos practicándolo mucho más.
Mis hijos hablan y juegan más entre ellos, bailan más, cantan en el karaoke, hacen muchas manualidades y, aunque la casa esté en silencio, se siente viva con los pequeños sonidos de las tijeras cortando cartulinas, el tintineo de las piezas de Lego mientras buscamos esa pieza clave tan pequeña, conversaciones en voz baja y risitas mientras bromean juntos...
Conclusión
Me encantan nuestros Domingos sin Pantallas. La vida se siente más pausada así; siento que puedo tomar aire sin el bombardeo constante de anuncios y notificaciones. Siento que no tengo por qué preocuparme del mundo online durante un día. Y es una sensación gloriosa.
Recomiendo los Domingos sin Pantallas a todo el que me escucha, y la mayoría de las reacciones son: «Ay, suena de maravilla, pero yo no podría proponer eso en mi casa jamás, mis hijos me comerían viva».
Bueno, eso mismo pensaba yo, y ya llevo un año y medio de felices Domingos sin Pantallas que demuestran lo contrario.
Así que adelante, desconecta este domingo aunque sea solo una vez, y mira a ver a dónde te lleva.
GRACIAS POR LEER HASTA AQUÍ. ¡CUÍDATE!
Créditos:
— Este post se publicó originalmente en la publicación de Medium «Change Your Mind, Change Your Life».
— Foto de Marjan Blan en Unsplash
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